Moisés MOLINA

Debo decir con sinceridad que Andrés Manuel (sin tener nada contra él como persona), elección tras elección se me ha revelado como un zoon politikon que, sin dejar de ser parte también del jurásico, con cada intentona de llevar al límite la frescura, innovación, eficacia, eficiencia y panacea de sus propuestas, de tan elaboradas, se le enmadejan y terminan en ocurrencias que logran solo evidenciarlo más. A él y a sus asesores.
Hoy anuncia, de nueva cuenta algo que, a quien ha llevado lecciones mínimas de derecho constitucional en las facultades de leyes, no puede menos que hacerle llevar las manos a la nuca, la cabeza hacia atrás y pensar o decir “¿Por qué Andrés Manuel”?. Incluso a los suyos.
Durante varios días se dedicó a publicitar con bombo y platillo la presentación de su nueva estrategia de seguridad pública para nuestra gran nación.
Pareciera que el punto más importante sería el del nombramiento del responsable de esta tarea en su gabinete. Pero ¿saben qué? No bien lo anunció e inmediatamente le puso un pero de cuatro palabras “no voy a delegar”.


Si usted, amable lector, ha escuchado que Obrador es un peligro para México no ha sido gratuito. Más que producto de un racional o irracional miedo de que llegue a la presidencia; más que una estrategia publicitaria para debilitarlo concibiendo las elecciones como un ajedrez electoral, creo que la expresión tiene, en alguna medida fundamentos.
El punto más importante de su estrategia no es el anuncio providencial de Alfonso Durazo, investigado en 2005 por nexos con el narcotráfico, con su consejo asesor donde figura el suegro de Emilio Azcárraga Jean, dueño de Televisa; ni la CONSERVACIÓN de “LO QUE YA ESTÁ EN LA CONSTITUCIÓN”: el mando único para él solo, claro, bajo el argumento de que las policías, desde la federal hasta las municipales, cuando andan sueltas, hacen lo que quieren. Hoy resulta que un solo hombre va a meter en cintura a todos los policías del país. ¿Puede usted creer esto?
¿No le suena más bien a una propuesta electorera untada de almíbar?
Pero a mi parecer, no es esto lo más delicado. Sólo comparable con la amnistía ofrecida a delincuentes, AMLO nuevamente está jugando con fuego con demasiada ligereza; está malabareando con algo con lo que un candidato presidencial en sus cabales debía estudiar bien después de escuchar disparates disfrazados de asesoría.
En el mismo evento, habla de la creación de LA GUARDIA NACIONAL. Dijo que si gana la presidencia, como JEFE SUPREMO DE LAS FUERZAS ARMADAS, va a “crear” la GUARDIA NACIONAL “que agrupe todas las corporaciones de seguridad del país”.
Perogrullo, dice además que para ello no hay que reformar la constitución, por que ya existe. ¿Entonces?
¿Que no ha escuchado a sus fans de “Molotov” eso de que “si le das más poder al poder…”? Los rockeros siempre muestran más agudeza y sentido común. Que alguien pida que se la canten.
El asunto es que no se sabe si por ignorancia o perversidad –ambas sin posibilidad de defensa- se refiere con tal ligereza a una de las instituciones jurídicas más delicadas de nuestro país: la GUARDIA NACIONAL.
La guardia nacional tiene en nuestra constitución una connotación propia y diferente que Obrador confunde con el mando único.
La guardia nacional tiene existencia jurídica en los artículos 10, 31, 34, 36, 73, 76, 78 y 89 de nuestra Constitución, pero no tiene existencia práctica. Está plagada de lagunas, incluyendo la ausencia de una ley reglamentaria.
Pero, de acuerdo a nuestra carta magna, ¿qué es y qué no es la guardia nacional?
• Es un instituto armado formado por CIUDADANOS CIVILES, que levanta, organiza y reglamenta el Congreso de la Unión; sus jefes y oficiales son electos por quienes son miembros de él; su instrucción y disciplina son responsabilidad de los gobernadores de los estados.
• La Guardia Nacional de un estado está bajo las órdenes del GOBERNADOR; pero cuando el Presidente de la República se encuentra dentro de un estado, ella pasa a depender de él en forma exclusiva (artículo 115, frac. VII). Para que dicho funcionario (el Presidente) pueda disponer de ella fuera del territorio de su estado, se requiere del consentimiento del Senado o de la Comisión Permanente.
• La Guardia Nacional debe ser usada para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación.
• La Guardia Nacional fue pensada por Carranza como un contrapeso al ejército ante la indefensión de la población por posibles excesos.
¿O es esta una forma nueva de decir que “solo el pueblo puede salvar al pueblo”?
¿O cómo? ¿Un día ofende a los cuerpos castrenses en aras del respeto al pueblo y al siguiente ofrece perdón como si nada?
¿Es que nadie le dijo que la existencia de facto de la GUARDIA NACIONAL no depende de él?
Es, sin duda un tema importante para quien quiera debatir y contrastar seriamente propuestas y sobre todo, para el que las quiera escuchar.