Para el investigador Roberto Coria, organizador del conversatorio dedicado a los 80 años de Batman dentro de la Cátedra Extraordinaria José Emilio Pacheco de Fomento a la Lectura, el éxito del villano se debe a que desconocemos su origen, “nos resulta más inquietante”

“Hay que pensar en que los primeros villanos de Batman fueron gangsters, contrabandistas, falsificadores, traficantes de alcohol. Enemigos mundanos. Lo interesante llega cuando la revista comienza su maduración unos meses después de estrenado el personaje. En el primer número de Batman, publicado en 1940, aparecen dos aportaciones mayores a su universo: Guasón y Gatúbela.

“El primer Joker era un asesino, sin identidad y motivos. Irrumpió en ese mundo que acababa de nacer como un pastelazo, nadie lo esperaba. Los enemigos de Batman en esos primeros días tenían una extraña propensión a morir, regularmente caían de una azotea, morían en incendios. Batman no era responsable de su muerte, pero no hacía mucho por evitarlas. Ése también iba a ser el destino del Guasón, pero el editor de la recién nacida DC Comics, Whitney Ellsworth, decidió que era un personaje demasiado maravilloso para matarlo. En una de las decisiones más inteligentes del mundo de los cómics, el tipo dijo ‘vamos a revivirlo’”, recuerda el también escritor y profesor de literatura.

Así el Guasón se convirtió en un agente del caos, evolucionando a la par de Batman. Pasando a ser un bufón cuando el código de censura en los cómics así lo requirió y recuperando su faceta más nihilista en nuestros días, como lo demuestra la encarnación del personaje en El caballero de la noche (2008) o su aparición en la novela gráfica Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth, de Grant Morrison y Dave McKean.

“A mi el Guasón que más me gusta, porque está emparentado con la forma contemporánea de tratar al personaje, es el de Heath Ledger. Su Guasón no tiene claro su origen, a cada una de sus víctimas le dice algo diferente. ¿Quieres saber cómo me hice estas cicatrices? Da al menos dos historias, una de maltrato infantil y otra donde estaba intentando lucir como su esposa, que fue desfigurada por gente a la que le debía dinero. Ese Guasón me gusta porque podría ser cualquier persona, no tiene una identidad. Lo que no conocemos nos resulta más inquietante, representa la incertidumbre y eso nos angustia”, detalla Roberto Coria.

“Hoy por hoy es un villano consentido en los cómics de superhéroes, diría que incluso a nivel cultural. Si pensamos en un villano, pensamos en el Guasón. Es un personaje muy interesante. De alguna manera, todos quieren saber del Guasón, en cuanto lo vemos la película se vuelve más interesante”, añade el también asesor del Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror: Mórbido.

El nuevo Guasón

El triunfo de la cinta dirigida por Todd Phillips (¿Qué pasó ayer?, Starsky & Hutch) en el más reciente Festival Internacional de Cine de Venecia provocó una ola discusiones entre los especialistas y el público en general, nunca una película de superhéroes había conseguido un premio de tal prestigio cinematográfico, colocando a Phillips –conocido principalmente por dirigir comedias– en el mismo escalafón que cineastas de la envergadura de Laurence Olivier, Akira Kurosawa, Roberto Rossellini, Michelangelo Antonioni, Luis Buñuel o Andrei Tarkovsky.

Esta versión del personaje, interpretado por Joaquin Phoenix, lleva por nombre Arthur Fleck, “un hombre ignorado por la sociedad, cuya motivación en la vida es hacer reír. Pero una serie de trágicos acontecimientos le llevarán a ver el mundo de otra forma”, como explica la sinopsis oficial del largometraje, además de habitar en un mundo donde Batman todavía no existe.

Algunos han visto en la película una apología de la violencia y el terrorismo, además de expresar preocupación por la posibilidad de que un tirador decida actuar como el Guasón. El Ejército de los Estados Unidos, por ejemplo, emitió una alerta de seguridad por el inminente estreno del trabajo de Phillips y varios cines norteamericano decidieron prohibir los disfraces del Guasón durante las proyecciones.

Sin embargo, para el crítico cinematográfico Jorge Negrete, colaborador de Derretinas, el espacio dedicado al cine en Resistencia Modulada de Radio UNAM, las señales de alarma se presentaron más por el contexto en que aparece la producción de DC Comics y Warner Brothers que por su contenido.

“Hay una coyuntura muy evidente que está relacionada con los movimientos de resistencia femenina, la corrección política, las nuevas políticas de representación y los cambios que se están generando dentro de la industria cinematográfica. Qué es aceptable y que no, además de la manera en que esto transforma el humor”, argumenta Negrete, quien tuvo oportunidad de ver la cinta en la edición más reciente del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF, por sus siglas en inglés).

“A nivel mucho más mediático, el Guasón es disruptivo, o pretende serlo, porque parece defender una forma de ver y construir el mundo, particularmente relacionado a cierta forma de masculinidad, de presentar la comedia, de qué nos podemos reír o qué tan válido es cancelar cosas. ¿Tiene límites morales o éticos la comedia? Eso hace que este Guasón sea mucho menos gracioso, nada cómico y de apariencia más perturbadora”, precisa el especialista.
Para Negrete, que forma parte del panel de críticos de la emisión Mi Cine Tu Cine, del Canal 11, culpar a la película es un poco ingenuo de parte de las autoridades y otros grupos de activistas porque esto disminuye la atención de otros posibles detonantes de violencia. Es, en pocas palabras, un argumento fácil que ignora la tensa situación social que se vive en muchas partes del mundo:

“El argumento peca de ingenuo porque esto de que la ficción o las obras audiovisuales supuestamente generan violencia viene mucho de defender a la cultura gringa, sobre todo en su manejo de armas. Como es una industria tan poderosa, obviamente el chivo expiatorio suelen ser los productos mediáticos. Hay una influencia, por supuesto innegable, en la forma en que se construyen ciertos discursos, sobre todo en personas que padecen problemas mentales”.

Y complementa: “ante la falta de una estructura personal, pueden asirse de las producciones mediáticas para subsanar, compensar, y decir aquí hay una identidad clara, una forma de ver el mundo que me es propia. Lo adoptan a tal punto que no hay una distinción clara entre su criterio y el punto en que se anula por el personaje que adoptan. Sería muy ingenuo decir que aquel que vea al Guasón tendrá deseos de tomar una arma, iniciar una revolución o ser líder de un movimiento social. Al menos, aquí en México, esas dinámicas no existen como tal, están en grupos más limitados, a diferencia de los Estados Unidos, donde hay facilidad para conseguir armas.”

Es el tratamiento dado al personaje por Todd Phillips, fuertemente inspirado en Taxi Driver y El Rey de la Comedia, del cineasta norteamericano Martin Scorsese, el punto más novedoso del filme, convirtiendo al Guasón en una especie de antihéroe.

“Comparándolo con lo que hizo Jack Nicholson, Heath Ledger y lo que sea que estaba intentando Jared Leto, creo que se toma mucho más clínico para darle mayor gravedad al personaje, así la gente puede identificarse más con él. Nunca habíamos visto un Guasón, tan cercano en muchos aspectos, que no tuviera una deformación física como tal, su delgadez extrema no está muy alejada de la realidad”, comenta Jorge Negrete.

“No todos podemos caer en un tanque de ácido o ser iconos de anarquía, pero sí podemos tener una enfermedad mental y con eso distorsionar nuestra visión del mundo. Ese sí es un riesgo latente, le puede pasar a cualquiera aunque depende de muchos factores. Este Guasón está claramente anclado en una patología mental, es lo que hace que sea una visión más cercana y peligrosa. Es una versión cercana a nosotros, empática”, concluye el colaborador de Resistencia Modulada.