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José Luis Sarmiento

Muchos de los Diputados locales del estado de Oaxaca reciben y aceptan un trato indigno por parte de representantes del poder ejecutivo y de sus mismos coordinadores de partido, porque en esta Legislatura local todo se mueve con dinero.
Y es que el poder Legislativo, en este sexenio de alternancia, se ha mostrado sumiso y sometido al poder Ejecutivo, porque hay legisladores que ocupan el escaño a cambio de prebendas económicas, al no tener ningún compromiso social con el Pueblo de Oaxaca.
Antes de que fuera aprobada la Reforma Constitucional en materia Electoral y un nuevo endeudamiento por dos mil 400 millones de pesos para el estado, a varios diputados los apretaron económicamente para que votaran ambos dictámenes, negociados al más alto nivel.
Unos 10 de los 42 diputados que intentaron “revelarse” en este marco de negociaciones políticas y económicas, de oponerse a la deuda y no querer aprobar una Ley Electoral con inconsistencias jurídicas, recibieron a cambio sanciones económicas, como si fueran empleados, con el aval de sus coordinadores parlamentarios.
Varios de ellos que pidieron reservar su identidad para evitarse más represalias, confirmaron que la orden de suspenderles sus pagos provino de la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Estado, mandato que aceptaron los coordinadores de sus bancadas, quienes sólo velan por sus intereses personales.
Así, les suspendieron la partida de “Gestión Social” de 115 mil pesos mensuales durante tres meses, además del apoyo para difusión de sus actividades en medios por una suma de 27 mil pesos, por lo que sólo recibieron su dieta y el apoyo legislativo que pagan a sus asesores y colaboradores.
En tanto, informaron que los coordinadores parlamentarios de los principales partidos políticos con presencia en el Congreso Local, reciben “por debajo de la mesa” un millón 500 mil pesos mensuales, para repartir con sus compañeros diputados, lo que no se hace de manera transparente.
Del mismo modo, detallaron que la Secretaría de Finanzas mantenía una deuda con el poder Legislativo cercana a los 60 millones de pesos, hasta que los diputados locales aprobaran el asunto de la deuda.
Lejos de tratar de equilibrar los poderes y construir un estado democrático, la actual legislatura mantiene su sello de corrupción y sometimiento, en donde se compra a los Diputados para que avalen endeudar al pueblo de Oaxaca y allanar el camino a uno de los aspirantes a gobernador, aunque para hacerlo se deba incurrir en aberraciones jurídicas.