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Por: Gildardo Mota
La familia Martínez Helmes pretende perpetuar su poder en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, razón por la cual debe entenderse el “pacto” con Jorge “El Coco” Castillo, operador político-financiero del Gobernador, Gabino Cué Monteagudo, quien prácticamente recomendó al sociólogo, Eduardo Bautista Martínez, en calidad de aspirante a la Rectoría para el periodo 2016-2020, elección que habrá de celebrarse en la segunda quincena de mayo.
A poco días de la elección de Rector en la UABJO, es un hecho que en el citado proceso participan como aspirantes: Eduardo Bautista Martínez, Miguel Ángel Reyes Franco y Silviano Cabrera Gómez, el primero como propuesta del “Coco” Castillo y del Rector saliente, Eduardo Martínez Helmes, el segundo impulsado por el PRI y el último por el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Oaxaca.
La participación de tres aspirantes genera condiciones propicias para el grupo del “Coco” Castillo, Eduardo Martínez Helmes y Abraham Martínez Alavés, pues con ello se fragmentaría el voto y podrían manipular la elección a favor de Eduardo Bautista Martínez, además de tener a su favor la integración de la Comisión Electoral, cuya presidencia recae en Luis Abel Solano, académico de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y encargado de la Licenciatura en Entrenamiento Deportivo.
A lo anterior se debe agregar el presupuesto público y el pandillerismo corporativo (porrismo) que utilizará la familia Martínez Helmes para operar en el proceso de elección de Rector y perpetuarse en el poder, pues existen acuerdos políticos y económicos, así como confrontaciones históricas entre Abraham Martínez Alavés y Leticia Briseño, esposa del candidato Eduardo Bautista Martínez, y la división que propiciará el ex dirigente del STAUO y lacayo de Enrique Martínez, ex funcionario de los Servicios de Salud en Oaxaca, Amilcar Sosa Velasco.
También habrá que referir la Ley Orgánica de la UABJO, vieja, obsoleta y rancia como los aspirantes a la Rectoría, que se escudarán en el uso del voto secreto y universal para que un conjunto de estudiantes, en su mayoría sin formación cívica, académica e ideológica, elegirán a quien en los próximos cuatro años rescate o entierre en definitiva a lo que en Oaxaca se considera como la Máxima Casa de Estudios.
Abraham Martínez Alavés, imagen del viejo PRI.
Para algunos actores de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Abraham Martínez Alavés representa la figura de un político ladino, para otros la de un personaje acomplejado, sin embargo, todos coinciden que su presencia en la vida interna de la institución educativa ha causado mucho daño académico, administrativo, financiero y laboral, al grado de que la familia Martínez Helmes es considerada como La Familia Real o La Corte de los Millones.
Originario del municipio de San Juan Bautista Jayacatlán, desde su adolescencia, Abraham Martínez Alavés siempre se identificó con las causas del PRI y de la clase gobernante estatal en turno, hasta 1968 militó en las filas del citado partido, se desempeñó como “asistente” en la casa del funcionario del Poder Judicial del Estado, Agustín Márquez Uribe, ubicada en las calles de Independencia y Díaz Ordaz, en la ciudad de Oaxaca.
Durante la década de los sesentas Martínez Alavés formó parte de las juventudes priístas que encabezó Heladio Ramírez López, quien en calidad de Gobernador, posteriormente agradece con un nombramiento en el Tribunal Superior de Justicia la pleitesía del joven proveniente de San Juan Bautista Jayacatlán.
De 1965 a 1968, Martínez Alavés se desempeñó como dirigente de la Federación Estudiantil Oaxaqueña, cuyo organismo mantenía un fuerte vínculo con el Gobierno del Estado, agrupaba a todas las mesas directivas estudiantiles de la UABJO, sus actividades se limitaban a organizar la coronación del Rey Feo y “la quema del mal humor”, como agrupación se concentraba mayormente en aplaudir al PRI-Gobierno.
Entre junio y julio de 1968, estudiantes de las Escuelas de Derecho, Medicina y Comercio como Cipriano Rojas, Moisés González Pacheco y Demetrio Saavedra convocan a los integrantes de la FEO a asamblea para manifestar respaldo al movimiento estudiantil de 1968, Martínez Alavés no asiste a la reunión, temporalmente desaparece la FEO y se crean otras agrupaciones como el Comité de Huelga, lo que años después propicia la creación del Bufete Popular Universitario y la Coalición Obrero, Campesino Estudiantil de Oaxaca.
Ante el silencio y entreguismo de Martínez Alavés, emergen otros rostros de voces inconformes dentro de la base estudiantil, entre ellos: José Antonio Castillo Viloria, Ernesto Velásquez y Jorge Machorro Flores. Para enero de 1969, la brigada blanca secuestra y traslada al Campo Militar Marte a Moisés González Pacheco, se convoca a elecciones en la FEO y se elige al primer presidente disidente, Eusebio Zárate Silva, quien se identifica con el movimiento social de izquierda y desaparece hasta 1975 con la dirigencia de Jaime Mayoral Gómez.
De militante de las juventudes priístas, Martínez Alavés se integra en 1970 como empleado gris en la entonces Comisión Agraria Mixta, durante el periodo del Gobernador, Fernando Gómez Sandoval, en ese mismo año el Gobierno Estatal concede formalmente la autonomía a la UABJO, entonces el Consejo Universitario era paritario, el Rector fungía como Presidente de la Federación, el Director Presidente de la Sociedad de Alumnos y representante de profesores, por lo que se las decisiones que se acordaban eran formales.
Obtener la autonomía permitió que el movimiento estudiantil lograra en la década de los setentas la destitución del Rector, Guillermo García Manzano, el movimiento asumió otros objetivo como la destitución del Gobernador, Manuel Zárate Aquino, la libertad de los presos de Juchitán de Zaragoza, la salida de fuerzas policiaca y paramilitares del edificio central de la UABJO (hoy edificio central de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales), así como la entrega de subsidio al Rector, Felipe Martínez Soriano.
Martínez Alavés tuvo como asistente en la Comisión Agraria Mixta a Miguel Ángel Concha Viloria, quien años después sería Rector de la UABJO y más tarde vocero del Gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, con ellos laboró otro burócrata priísta, Justiniano Carballido.
Entre 1973 y 1974, Martínez Alavés ingresa a la Escuela de Derecho para dar clases, al parecer de criminalística, posteriormente lo nombran director de la institución a propuesta del grupo del Bufete Popular Universitario que encabezaba, Rafael Gasga Iturribarría “El Camello” y Jorge Zárate Mijangos.
Durante este proceso Abraham Martínez Alavés sorpresivamente se radicaliza y encabeza la Organización Netzahualcóyotl “Los Coyotes”, organización de izquierda que sostuvo vínculos con el Partido Revolucionario, Obrero, Campesino, Unión del Pueblo (PROCUP), por lo que Abraham es levantado y torturado por el entonces titular de la Dirección Federal de Seguridad, Miguel Nazar Haro.
Ya con el apoyo del Gobernador Heladio Ramírez López, Martínez Alavés es nombrado magistrado del Tribunal Superior de Justicia, esto en 1989, pero en ese tiempo sólo existían salas penal y civil, por lo que opta por renunciar a los cuatro años de su nombramiento, años después con la anuencia del poder se jubila como catedrático de tiempo completo en la UABJO, se asignó una antigüedad de cercana a los 40 años.
Cabe referir que un privilegio que también recibió Martínez Alavés bajo el manto del Gobierno de Heladio Ramírez López, fue ser diputado federal plurinominal del PRI, espacio que cedió por escaso conocimiento legislativo a su compañero de fórmula, Aquiles López Sosa, ex presidente de la Gran Comisión de la LVII Legislatura Local, ex coordinador de asesores de Gobierno y asesinado durante el Gobierno de José Nelson Murat Casab.
Cuando López Sosa asumía la presidencia de la Cámara de Diputados, Martínez Alavés fue ingresado a la nómina como un diputado más, gozaba de privilegios, argumentando tener nexos para negociar con los grupos guerrilleros, vil mentira, como lo hace actualmente con los integrantes del Sindicato Universitario de Maestros, mostrando una imagen de humilde, pero cuya verdad conocen los fundadores del SUMA: Eusebio Jarquín, Jaime Mayoral, Víctor Raúl Martínez y Francisco Martínez Neri.