Por Benjamín Robles Montoya

Con los resultados del pasado domingo tenemos que, en tan solo cuatro años, la 4T ha logrado gobernar 20 de las 32 entidades federativas, lo que representa el 62% de los gobiernos estatales; las dos terceras partes del país

La 4T sigue avanzando y se consolida elección tras elección. Con los resultados del pasado domingo tenemos que, en tan solo cuatro años, la 4T ha logrado gobernar 20 de las 32 entidades federativas, lo que representa el 62% de los gobiernos estatales; las dos terceras partes del país.

La debacle moral y electoral de la oposición es contundente. A pesar de sus estridencias, sus discursos de odio, su guerra sucia, sus estrategias de lodo y miedo y sus permanentes ataques al Presidente, la inmensa mayoría de las y los mexicanos volvió a expresar su respaldo al proyecto encabezado por AMLO y su repudio al pasado de corrupción y desigualdad que representan el PRI y el PAN, hoy respaldados por las cenizas de lo que alguna vez fue el PRD.

Pero vale la pena detenernos en el show de la oposición durante las horas posteriores a que se conocieran los resultados. Comienzo mi planteamiento con la siguiente analogía: ¿qué pensaría usted de un entrenador de futbol quien, después de que su equipo es goleado por tercera ocasión consecutiva por el mismo rival, sale a decir a la prensa que haber perdido 4-2 es una victoria para su equipo y que el hecho de que su rival sólo le metiera 4 goles significa que ya podrán derrotarlo en el siguiente partido?

Pues eso es exactamente lo que la oposición ha venido haciendo; pretenden venderle a la gente un discurso de falso triunfalismo, cuando la goleada que recibieron fue contundente. En 2021, el PAN trató de desviar la atención de su estrepitosa derrota en trece de las quince elecciones para gobernador, centrando su discurso en las nueve Alcaldías de la Ciudad de México (que no implica que gobiernen la ciudad) y en la recuperación de algunas curules en la Cámara de Diputados (que únicamente se tradujo en que la 4T no tuviera mayoría calificada, sino simple). De las diez gubernaturas que tenían entonces, perdieron dos y apenas pudieron retener dos.

Ahora, un derrotado Marko Cortés pretende aplicar la misma estrategia para paliar su nueva derrota, con el disparate de que los resultados en Durango (donde, por cierto, la 4T ganó 20 de los 39 municipios, mientras que la oposición, juntos y por separado ganaron 18) y Aguascalientes (donde la elección será impugnada por las múltiples irregularidades) son una derrota para AMLO y que habrá “tiro” en 2024, cuando en realidad el PAN perdió dos gubernaturas, con lo que ahora, en lugar de ocho, gobernarán sólo seis estados.

En cuanto al PRI, sigue la caída libre y “Alito” se consolida como el presidente de ese partido con más derrotas en su historia. De doce gubernaturas que aún conservaban hasta el año pasado, sólo les quedan dos.

Pero, aun así, los multiderrotados Cortés y “Alito” se atrevieron a salir ante la prensa con discursos triunfalistas que fueron criticados hasta por sus propios correligionarios.

Ahora, desesperados (ellos y su mecenas Claudio X. González) porque no levantan y no hay manera de que compitan en 2024, lanzan patadas de ahogado haciendo llamados a MC para sumarse a su alianza. 

Mientras la 4T se consolida, la oposición da pena ajena. 

POR BENJAMÍN ROBLES MONTOYA
DIPUTADO DEL PT