Por: Maria Celeste

Anteriormente les hablé del alto precio que le cobra al planeta el elaborar prendas de vestir. Muchos de ustedes me expresaron que les gustaría leer más sobre temas similares….así que aquí les va.

Hace poco, de visita en un país africano muy pobre, me tocó usar un baño público y lo primero que me llamó la atención fue la calidad del papel higiénico o mejor dicho, la falta de calidad. No es la primera vez que eso me sucede en un país de escasos recursos y en lo personal, no me quita el sueño, pero me hizo pensar en cuán mal acostumbrados estamos en Estados Unidos.

El consumidor en Estados Unidos da por sentado ciertos lujos que en otros países sencillamente no existen y uno de esos lujos es el papel higiénico ultra suave.Mientras millones de personas ni siquiera tienen acceso a papel sanitario cuando hacen sus necesidades-en nuestra sociedad consumista hay una obsesión con la textura del papel de inodoro-¡TIENE QUE SER ULTRA SUAVE! Lo que pocos saben es que esa actitud intransigente de sólo usar papel que sea mullido y sedoso, está acabando con los bosques del planeta, incluyendo los bosques tropicales en nuestra América Latina.

Aunque en Europa y América Latina el 40% por ciento del papel higiénico se fabrica con materiales reciclados, en Estados Unidos el 98% de este papel proviene de madera de bosques vírgenes, que es necesaria para darle la textura ultra suave. Según los ambientalistas, esto significa que cada día doscientos setenta mil árboles terminan en el inodoro o los basureros. Los bosques vírgenes, que están desapareciendo, son los «pulmones» del planeta, pues emiten el oxigeno que respiramos..y también albergan dos terceras partes de la biodiversidad terrestre.

Como si fuera poco, cada año se talan millones de acres de bosques vírgenes lo que libera el carbono del suelo a la atmósfera-contribuyendo aún más al calentamiento global.

¿Qué podemos hacer al respecto? En primer lugar, asegurarnos de no comprar las marcas de papel de inodoro más dañinas al medio ambiente. Según el grupo ambientalista conocido como Consejo de Defensa de los Recursos Naturales(CDRN), las tres marcas de papel higiénico más vendidas: Quilted Northern, Cottonelle y Charmin Ultra Soft, están entre las peores, éstas obtuvieron una calificación de D o una F -por no usar materiales reciclados, por no usar métodos de blanqueo menos tóxicos y porque su materia prima proviene de bosques vitales para el planeta.

Hay marcas más sostenibles que obtuvieron mejores calificaciones. Entre ellas está la marca Seventh Generation de Target, el papel higiénico de la marca 365 de Whole Foods y el papel higiénico de Trader Joe’s. Es muy importante que tengan en cuenta que, a pesar de sus buenas calificaciones en el área del papel higiénico normal, el papel higiénico ultra suave “Super Soft Bath Tissue» de Trader Joe’s y el papel higiénico «Sustainably Soft» de la marca 365 de Whole Foods obtuvieron una C y D del CDRN. Todo lo que es “suave” es fatal para la naturaleza.

Aquí en los Estados Unidos, tierra privilegiada de excesos, donde no falta nada, hay que crear conciencia sobre nuestro consumo de papel en general. ¿No se han fijado que en los restaurantes de comida rápida a menudo los clientes agarran un puñado de 20 servilletas cuando en realidad solo necesitan una o dos por persona? Por algo somos el país que más gasta papel en el mundo, un 50 % más que la tasa de consumo en Europa Occidental y Japón. Un consumo que lejos de disminuir ha crecido considerablemente en las últimas décadas.

Un fenómeno que nos dejó la pandemia fue la adición al papel de inodoro. ¿Recuerdan cuando escaseaba en esos días? Eso dejó un apego hacia ese producto que llevó a que muchas personas compraran rollos fuera de control y que los malgastaran.

Tenemos que crear conciencia y frenar ese consumo desenfrenado porque la cruda realidad del papel ultra suave es muy pero que muy dura y el precio lo pagamos nosotros más que con billetes.