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* El Seguro Popular de Oaxaca compra medicamentos a bajo precio para tratar la Diabetes Infantil. La empresa Intercontinental de Medicamentos, con mala reputación y una inhabilitación, surte al estado.

José Luis Sarmiento Gutiérrez

Carina García

Fotos: Pablo Gómez

El Seguro Popular en Oaxaca muestra su lado más perverso y antiético al consumar adquisiciones de medicamentos baratos y anteponer los intereses económicos al interés superior de la salud, principalmente en sectores vulnerables, como el caso de las y los niños diagnosticados con algún tipo de Diabetes. Con empresas de dudosa reputación de por medio y laboratorios poco reconocidos, las familias de escasos recursos, que no pueden pagar costosos tratamientos contra la Diabetes, se tienen que conformar con medicinas chafas, de origen chino, para sobrellevar el mal que aqueja a sus hijos. Mientras los casos de Diabetes Infantil se incrementan en todo el estado y el país, en Oaxaca los “señores del dinero” bajan la guardia y privilegian su margen de ganancia sobre la calidad, a costa de la salud de la niñez Oaxaqueña.

A pesar de que la Diabetes se encuentra entre las principales causas de muerte en México, el Seguro Popular de Oaxaca —desde que inició esta administración, con la designación de Salvador Monrroy Rodríguez—, en vez de redoblar los esfuerzos para combatir dicha enfermedad, recurrió a medidas de ahorro y comenzó con la adquisición de medicinas baratas, que antes no se diagnosticaban en la entidad, mucho menos a las y los niños.

Especialistas en Endocrinología Pediátrica que trabajan en el sector público y que tienen además sus consultorios particulares, confirmaron que antes podían recetar Insulina de marcas prestigiadas para sus pequeños pacientes y el Seguro Popular se las proporcionaba, pero con la llegada del citado funcionario, las cosas cambiaron y ahora se suministran medicinas chafas y de dudosa calidad.

Y es que la Insulina sirve para regular el nivel de glucosa en la sangre, función que corresponde al Páncreas, pero al fallar el proceso natural, se tiene que recurrir al método artificial y suministrar el medicamento para “mantener estable” al paciente.

El problema, precisan los Médicos, es que con las Insulinas de mala calidad los menores se tienen que inyectar más veces y en mayor cantidad, lo que impide avanzar en su tratamiento para mantener sus niveles estables.

Aseguran que lo ideal es que las y los niños diagnosticados con Diabetes se puedan estabilizar con apoyo de Insulinas de buena calidad, “sin importar el precio”, para, posteriormente, poder llevar un buen control bajo el esquema nacional de alimentación y nutrición.

Detallan que actualmente se está recetando de forma masiva a las y los niños con Diabetes la Insulina Intermedia más económica, fabricada por el Laboratorio “PISA”, mientras que a pocos pacientes se les suministra la Insulina China o Glargina “Bonglixan”, fabricada por el Laboratorio Landsteiner Scientific, la cual se entrega sólo con “previa recomendación”.

Reconocen que ambas insulinas se encuentran contempladas dentro del Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAUSES 2012), aunque también aparecen otras mucho mejores, las cuales no se están adquiriendo con el fin de logar ahorros económicos a costa de la salud de las y los niños.

Al realizar un comparativo de precios, se pudo establecer que la Insulina Intermedia tiene un costo del 20 por ciento, en comparación con otras marcas que antes se autorizaban, mientras que la Glargina oscila sobre el 50 por ciento que otros productos, que son mucho más efectivos para afrontar la Diabetes Infantil.

En el CAUSES se establece que “la diabetes mellitus es un padecimiento con trastornos sistémicos que afectan al metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas. Puede afectar cada uno de los  órganos y sistemas del cuerpo y causar complicaciones a largo plazo, y de no tratarse poner en riesgo la vida, causar descompensación en un momento dado y provocar hiperglucemia sérica, por lo cual el manejo del paciente diabético debe ser en urgencias”.

Del mismo modo, indica que “la Diabetes Mellitus tipo 2 es una de las causas más frecuentes de morbilidad y mortalidad. Se caracteriza por la disminución de secreción de insulina debido a la falla y disfunción de las células beta del páncreas y/o por resistencia a la insulina, lo que produce un estado de hiperglucemia sérica y glucotoxicidad”.

En el caso de la versión China, el Catálogo advierte en un apartado que “La Insulina Glargina estará indicada por el médico especialista, únicamente para aquellos pacientes a quienes ya se les haya prescrito éste medicamento, con el fin de dar continuidad a su atención”.

El CAUSES es un documento descriptivo para la atención de la salud de los afiliados al Seguro Popular, que define los servicios de salud de primer y segundo nivel de atención a los que tienen derecho los afiliados.

Sin embargo, en el listado de medicamentos autorizados para el suministro de los beneficiarios, no se establecen marcas, calidades ni laboratorios, de ahí que son los funcionarios públicos, quienes de acuerdo a sus intereses personales, deciden con qué empresas trabajar para abastecer de medicinas a los ciudadanos.

 

Empresa desprestigiada

 

Una fuente al interior del Seguro Popular, que solicitó su anonimato para evitarse posibles represalias, confirmó que la administración, distribución y dispendio de medicamentos en el estado de Oaxaca, lo realiza la empresa Intercontinental de Medicamentos S.A. de C.V., que ha sido severamente cuestionada por su modus operandi en diversos puntos del país.

“Proveer el 100 por ciento de los medicamentos CAUSES licitados e inventarios administrados del estado, mediante la oportuna solicitud y seguimiento de las claves necesarias, la correcta recepción, almacenaje, distribución y dispensación a los usuarios de los Servicios de Salud, con el fin de contribuir a la salud de los beneficiarios”, es la misión que difunde esta compañía, dedicada a comprar las medicinas en diversos laboratorios para luego revenderlas al Seguro Popular en varios estados.

Sin embargo, Intercontinental de Medicamentos no ha cumplido con la propia misión que se trazó, por lo cual fue inhabilitada por la Secretaría de la Función Pública (SFP) en el 2010, por incumplir contratos con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Del mismo modo, la distribuidora enfrentó graves cuestionamientos en Guanajuato, por presentar y cobrar facturas ante el gobierno de ese estado sin haber entregado los medicamentos, entre ellos, la Glargina para el tratamiento de la Diabetes.

La denuncia por dicho fraude se presentó ante la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, pero no se actuó en el momento contra la empresa.

En el estado de Puebla, Intercontinental de Medicamentos también recibió múltiples quejas y en Sinaloa fue catalogada como un “Monopolio” en la distribución de medicamentos.

Además, en diversas notas periodísticas de medios nacionales, aparece como una empresa que vende fármacos a precios inflados hasta en un 312 por ciento, que se caracteriza por adquirir y distribuir medicamentos chafas y de dudosa calidad, como los que se están suministrando a los menores con Diabetes en la entidad.

Entre un espectro de distribuidoras y laboratorios, el Seguro Popular de Oaxaca, que es una Fiduciaria de la Secretaría de Salud Federal, decidió trabajar con una empresa desprestigiada que ha generado problemas en las entidades donde realiza sus prácticas comerciales, lo que deja en entredicho el interés de Salvador Monrroy por servir a los oaxaqueños, como se comprometió cuando tomó posesión.

Y es que al interior del Seguro Popular fluyen los comentarios sobre el incremento en la fortuna personal de Monrroy Rodríguez, como consecuencia de las jugosas comisiones que percibe por comprar medicamentos chafas a precios inflados con los recursos públicos destinados al bien del pueblo de Oaxaca.

 

Enfermedad lujosa

 

Para la debida atención y cuidado de las y los niños diagnosticados con Diabetes, los padres de los menores deben invertir fuertes sumas de dinero que en muchas ocasiones no tienen, por lo que se ha convertido en una enfermedad “de lujo”.

Y es que, independientemente de la Insulina que pudiera necesitar el paciente, se requiere de un Glucómetro (Dispositivo Electrónico que mide los niveles de Glucosa en la Sangre), el cual puede llegar a costar hasta mil 500 pesos (aunque hay modelos más económicos)

Del mismo modo, el citado “aparatito” funciona con unas tiras desechables, donde el paciente coloca la muestra de sangre que mide el Glucómetro. Éstas se utilizan con mucha frecuencia y cuestan alrededor de 350 pesos por 50 unidades, que no duran mucho cuando la indicación es que el usuario se mida varias veces al día.

Para extraer la gota de sangre de la persona, se requiere un “punzómetro” con lancetas o agujas especiales, que reducen el dolor, sobretodo en los niños.

Las Insulinas de marcas prestigiadas pueden costar 950 pesos o más, ya que vienen con aplicadores especiales o “plumas” que inhiben el dolor, sin embargo, en el sector público de la salud se utilizan siempre jeringas.

Una consulta con un especialista puede rebasar los 650 pesos, cuando los padres de familia prefieren atención personal para sus hijos, en vez de acudir al sector público por dichos servicios.

 

Exigen renuncia de

Salvador Monrroy

 

Por otra parte, el dirigente de la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSSA), Mario Félix Pacheco, señaló en entrevista con este medio de comunicación que se debe proceder contra quienes lucren económicamente a costa de la salud de los oaxaqueños.

Unos siete mil médicos y enfermeras amenazaron con estallar un paro indefinido hasta lograr la renuncia del Director del Seguro Popular, Salvador Monrroy Rodríguez, al que acusan de cometer  un presunto desvío de recursos en el pago de medicamentos, insumos y equipo quirúrgico para hospitales y clínicas.

Precisó que en el caso del Seguro Popular, el mal uso de los fondos se puede ver reflejado en la falta de medicamentos, insumos y material quirúrgico de los hospitales, además del uso inadecuado de los mismos para pago de rentas y para cubrir el salario y viáticos del personal del programa Oportunidades.

“El director del régimen estatal de protección de salud o Seguro Popular, no ha hecho las compras correctas, ni las adquisiciones de insumos y medicamentos y por ello se acusa de las fallas al personal médico operativo”, agregó.

 

Adriana espera un milagro

 

Su vida transcurre entre tratamientos médicos costos y en la espera de un milagro. Adriana nunca imaginó que a sus a penas 16 años su cuerpo y su propia existencia sufrirían de cambios importantes ante una enfermedad silenciosa pero mortal: La Diabetes.

Su semblante no es el mismo que de hace cinco años, sus manos, su rostro y su cuerpo evidencian los estragos generados por esta enfermedad  considerada como una  de las primeras causas de muerte en el país.

Ella, ahora ve con los ojos del alma; su vista la perdió gradualmente ante la falta de información, de recursos económicos y de la detección oportuna de este padecimiento que poco a poco ha ido acabando  con su menudo cuerpo.

Adriana, es una de las tantas niñas que mantiene una lucha continúa con uno de los tres tipos de Diabetis mas conocidos; la mellitus, misma que le fue detectada hace no mas de cuatro años, pero que ha estado ahí desde sus primeros años de edad.

«No me desanimo porque creo en Dios, él me ayuda a mirar con los ojos del alma no con los físicos, porque estos ya no funcionan», dice Adriana con una sonrisa sincera, con la que trata de hacer frente de la mejor manera a esta enfermedad, la cual no la ha limitado a escribir, cantar, leer y realizar sus actividades cotidianas.

Desde que a ella le detectaron el padecimiento, su dieta alimenticia ha cambiado de forma dramática: no azucares, no grasas y no antojos; sobre todo porque su vida ahora también depende no solo de un trasplante de riñones, sino también de la diálisis que tiene que realizarse por lo menos tres veces a la semana.

Éste es un tratamiento médico que consiste en eliminar artificialmente las sustancias nocivas o tóxicas de la sangre, especialmente las que quedan retenidas a causa de una insuficiencia renal, cuando los riñones ya no cumplen con su función.

Pese a la vida que ha llevado y que ha superado; una mamá que perdió a los cinco años, una abuela que la crío como su propia hija y que la vida le arrebató, Adriana, es una de las tantas niñas que padece los estragos de la Diabetes que hoy enfrenta.