image

* El destacado Galardón le fue otorgado por la trayectoria como músico, compositor y director, de este indígena Zapoteca de San Melchor Betaza.
“Alma Serrana es uno de los jarabes más tocado por las bandas y le doy gracias a Dios de que la gente le haya gustado, y por ello seguiré haciendo música”.
Narciso Lico Carrillo, lleva alrededor de 40 años recorriendo las ocho regiones del estado de Oaxaca y otros estados de la República Mexicana, trasmitiendo alegría y dando folklore a los que gustan y disfrutan escuchar la música al sonido de los instrumentos de viento.
Nereida González / Exclusiva.
Fotos: Pablo Gómez.
El maestro “Lico”, como lo conoce su pueblo, su gente, es un icono de la música regional oaxaqueña. Con más de 400 composiciones, Narciso Lico Carrillo, un destacado músico oaxaqueño, el pasado mes de noviembre se hizo acreedor del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2013, en el rubro de las Artes y Tradiciones Populares, que recibió por parte del Gobierno de la República.
El Galardón le fue otorgado por su trayectoria como músico, compositor y director. La paciencia, sencillez, dedicación y el amor a la cultura musical, caracterizan a este hombre que ha marcado historia en la cultura oaxaqueña.
De raíces zapotecas y con inmenso orgullo, narró que fue la población de San Melchor Betaza, la que lo vio crecer en el ambiente musical; si algo caracteriza a esta comunidad, son sus sones y jarabes.
Por ser un pueblo de usos costumbres, los adolescentes, jóvenes y adultos presentan un servicio social a la comunidad que va desde ser policía, topil, regidor o bien ser integrante de la banda municipal, así fue como comenzó la trayectoria de quien hoy en día es Premio Nacional de Ciencias y Artes .
Todo comenzó como un servicio

“En Betaza, empezaba a formarse la banda municipal en el cual me invitaron para participar, no me gustó la idea, pero lo hice porque fue parte de mi servicio para el pueblo, mi primer instrumento fue le bombo en el año 1969”, narra a DEBATE Narciso Lico Carrillo.
Comenta que antes de que iniciaría su carrera como músico, transitó por diferentes talleres como el textil y la herrería, oficios que practicó durante su estancia en 1967 en el Centro de Integración Social No 8 (C.I.S) ubicado en San Bartolomé Zoogocho, otra comunidad zapoteca, donde llegó con el propósito de culminar su cuarto año de primaria.
Lo que había comenzando como un servicio para la comunidad, terminó por otorgarle a Lico Carrillo, un talento sublime dentro de la música, sin embargo, el recorrido no fue fácil, le costó mucho trabajo entender los signos musicales escritos en los pentagramas y los tipos de solfeo:
“Flojeaba al solfeo, era el más atrasado de los músicos, mi maestro Albino Teodosio, me animaba mucho y ahí empezó a gustarme”, expresa con una sonrisa reservada, al recordar sus inicios.
De la música a los cafetales
El bombo, el saxofón y la trompeta, entre otros instrumentos, formaban ya parte del dominio del maestro, sin embargo, las carencias económicas de aquella época lo orillaron a dejar por tres años la música y convertirse en recolector de Café en los campos de la población de Pluma Hidalgo, localizado en la región de la costa oaxaqueña.
“Dejé tres años la música, estuve de cafetalero en Pluma Hidalgo, nada mas regresaba a Betaza en el mes de julio para participar con la banda en sus presentaciones en la Guelaguetza”, recuerda.
Durante su participación como integrante de la banda, siempre destacó su responsabilidad y dedicación a la misma; características que lo llevaron a formar parte de la banda sinfónica del estado de Oaxaca.
40 años de música, 40 años de alegría
Narciso Lico Carrillo, lleva alrededor de 40 años recorriendo las ocho regiones del estado de Oaxaca y otros estados de la República Mexicana, trasmitiendo alegría y dando folklore a los que gustan y disfrutan escuchar la música al sonido de los instrumentos de viento y bajo la dirección de este gran maestro y compositor oaxaqueño
En 1975, el músico Amador Pérez Dima fue quien invitó al maestro Lico a formar parte de la fila de los músicos que integran la Banda del Estado. Su estancia en esta agrupación, fue de sólo cuatro años. En esta época, Lico Carrillo comenzó a hacer arreglos musicales con enfoque a las danzas tradicionales, “tradiciones que se han perdido u opacado por las nuevas tecnologías”. Para 1981 fue invitado para formar a la banda municipal de Villa Hidalgo Yalalag, labor que realizó con mucho entusiasmo.
Durante esta década llego a la cúspide, ya que empezó a ser sus primeras obras musicales, mismas que marcarían su vida, entre sus composiciones más destacadas y entonadas por cientos de músicos y bandas de todo el estado, se encuentra “Alma Serrana”, que se disfruta en noches de calenda y de fiestas patronales.
“Alma Serrana es uno de los jarabes más tocado por las bandas y le doy gracias a Dios de que la gente le haya gustado, y por ello seguiré haciendo música”, indica el compositor.
Al preguntarle en qué se inspiraba para componer, el maestro “Lico” responde que no había algo en particular, más que la alegría de la gente, que son ellos quienes le trasmiten la motivación para seguir componiendo música regional.
Los músicos deben ser prioridad para las comunidades oaxaqueñas.
En este mismo contexto, lamenta que el apoyo que se le brinda a los músicos en las comunidades es escaso:
“Son pocos los municipios donde realmente se ve el apoyo para los músicos, en su gran mayoría lo ven como un servicio”. Enfatiza que una comunidad sin músicos, es como una comunidad sin espíritu… “en una comunidad, el músico es el que más trabaja aparte de que aporta alegría”.
Con tristeza en su semblante, manifiesta que las comunidades no han medido la dimensión que representa la música y el gran desempeño de los músicos, sin embargo, tiene la esperanza de que ésta problemática se resuelva, por lo que destaca la ayuda económica que brindan los inmigrantes para las bandas de música de las comunidades.
La música lo cura todo.

Casado y con cinco hijos, Narciso Lico Carrillo, dice que los problemas de salud que enfrenta actualmente, no le afectan en su totalidad:
“Hay enfermedad, pero al estar en la música se me olvida todo….la música lo cura todo” define el compositor, que dice estar feliz con lo que ha logrado durante toda su trayectoria.
De padres campesinos, el maestro Lico es el único hombre, le sigues tres hermanas, una de ellas falleció el pasado mes de abril, a quien recuerda muy emotivamente conteniendo las lágrimas en sus ojos.
El reconocimiento más grande, el cariño de la gente .
Haciendo uso de su gran conocimiento dentro de la música regional, el maestro Narciso Lico Carrillo, emprendió un proyecto donde los actores principales son los niños y niñas de Oaxaca, con la ayuda de destacados músicos provenientes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de Jalapa, Veracruz, inició una gira por las ocho regiones del estado, donde el objetivo es impartir talleres de música a toda la niñez oaxaqueña.
“Tenemos una banda de puros niños cada mes hacemos un curso y nuestra meta es llevarla las ocho regiones de la entidad, hasta el momento vamos recorriendo los Valles Centrales, La Mixteca y la Costa, donde llegan a reunirse de 300 a 350 niños”.
La idea fue hecha por el compositor oaxaqueño y actualmente quien está al frente de este proyecto es su hijo Raúl Lico, a quien reconoció por su talento y quien dio muestra de su herencia por la música desde los cinco años de edad. “Mi padre es un orgullo para mí y seguir sus pasos es una gran responsabilidad”, agrega el hijo del maestro.
Narciso Lico Carrillo, ha recibido múltiples reconocimientos dentro y fuera de Oaxaca, entre los que destacan “Instrumenta Oaxaca 2011” pero su más grande reconocimiento es el cariño del público “ llego a mis pueblos y me dan una taza de café y una tortilla caliente, éste es el más grande reconocimiento que he recibido “ comentó con gran sonrisa, finalizando que su deseo más grande es regresar a radicar en la Sierra Juárez, donde las comunidades clavadas en sus montañas vibran al escuchar sus composiciones musicales.